Silencios ancestrales y el despertar del instinto masculino

Silencios ancestrales y el despertar del instinto masculino

Esta semana quiero invitarte a reflexionar sobre un tema que, aunque a veces se banaliza o se trata con ligereza, toca las fibras más profundas de nuestra historia familiar: el deseo, cada vez más común, de realizar pruebas de ADN al momento del nacimiento.

Socialmente, solemos quedarnos en la superficie de la situación. Juzgamos al hombre desde la desconfianza, o a la mujer desde la ofensa. Sin embargo, si nos ponemos los lentes de las constelaciones familiares y observamos más allá del individuo, lo que vemos es que están saliendo a la luz años de silencios y lealtades ocultas.

Venimos de historias donde, por generaciones, muchas verdades tuvieron que ser calladas. En el linaje femenino, a veces se recurrió a ocultar información, o a sostener embarazos por conveniencia, por necesidad de pertenecer a una familia o, simplemente, como una estrategia de pura supervivencia para asegurar un lugar seguro. El poder de dar vida fue, en contextos muy duros, una de las pocas herramientas que tenían las mujeres de nuestros ancestros para protegerse.

Por el lado del linaje masculino, la historia nos muestra profundas heridas de abandono y ausencia: el hombre proveedor que dejaba descendencia en distintos lugares sin hacerse cargo, o las dinámicas de la guerra y la supervivencia que fracturaron los vínculos de miles de familias.

¿Qué pasa hoy cuando surge la duda?

Desde una mirada sistémica, cuando un hombre de hoy siente ese impulso interno de pedir una confirmación de ADN, no se trata solo de desconfianza hacia su pareja actual. Muchas veces, es el principio masculino conectando con su instinto más primario. Es el hombre buscando su propia individualidad, su lugar legítimo y exigiendo claridad frente a generaciones de secretos familiares. Es el sistema pidiendo que la verdad ocupe el lugar que le corresponde.

Y para la pareja que atraviesa esto, la pregunta profunda que propongo no es quién engaña a quién, sino: ¿De qué sistemas familiares provienen ambos para haberse encontrado, atraído y tener que vivir juntos esta dinámica de duda y revelación?

Todo lo que se excluye o se oculta en el árbol familiar, tarde o temprano, vuelve para ser visto y sanado. Hoy, la búsqueda de la verdad biológica es también una búsqueda de la verdad del alma.

Me encantaría saber qué sentís al leer esto. ¿Alguna vez te pusiste a pensar en los secretos que puede estar guardando tu propio sistema familiar?

Te leo, con mucho amor.

Vanesa Diaz | Rosa Ritual

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